viernes, 30 de abril de 2010
José Silvio Curbelo
José Silvio Curbelo nació en la localidad uruguaya de El
Sauce el 6 de mayo de 1949. Sus padres eran renteros, o
arrendatarios, desde niño conoce todas las labores del campo.
Ya en la escuela, una guitarrita de cuerdas de goma será su
mejor juguete y es un librito de compuestos de Evaristo
Barrios el que le muestra que los versos y estrofas no son to
dos iguales. Descubre así cuartetas,sextillas,octavas y décimas que serán con
el andar del tiempo,armas muy bien manejadas por este esgrimista de la improvi
sacion. ***
En 1955 se realiza en Uruguay
una fuerza inusitada al canto payadoril. El Bebe Moreira fue su primer maes
tro en la guitarra, pero como el mismo Curbelo señala, Con la guitarra venian
las ideas,era muy querido en el pago, pero a la vez muy resistido por sus ide
as revolucionarias para la época.A los catorce años hace el primer contrapun
to de su vida con Ramón Aristeguy, y será Gabino Sosa el primer payador
profesional que se topa con el joven adolescente.
Curbelo,además transita escenarios inusuales.Un circo, el hospital, la cár
cel, convenciones de psicólogos, universidades, colegios primarios y secun
darios. Realizó giras por la campaña Oriental,Chile, Brasil , Puerto Rico
y países de Europa además de innumerables grabaciones tambiém asiduo
actor en radio,television y en video .
JOSÉ CURBELO y MARTA SUINT se presentaron el sábado 28 de Noviem
bre de 2009 en nuestro Salón de Arte, asombrando a la numerosa concu
rrencia con su Recital de Payadas Contadas y Cantadas,evocando con
sentimiento a figuras señeras del repertorio gauchesco y haciendo gala de
su excelencia en el difícil arte de la payada popular, coronando así un brillan
te Cierre de Temporada del presente ciclo,cumpliendo un sueño largamen
te anhelado de contarlos en el elenco de las figuras que han prestigiado
nuestra Sala.
Osvaldo Piro piensa
Y entonces, digo yo,
para qué recostarme en las sombras de un montón de palabras
que distribuyo entre el vino y los amigos,
si tengo la sonrisa cansada y sola
y me duele mi alma de violín,
arrugada entre las fusas noctámbulas del fueye ?
Para qué, digo yo,
esta manera de llamarme Osvaldo
como una identidad tardía que me identificara
con el eco de un espejo que ya no refleja nada más que mi cara ?
Tal vez, quién sabe,
me haya convertido sin notarlo
en un poco de fiebre que se olvidó la noche
sobre un mantel de recuerdos y ausencias.
Capaz, nomás.
De alguna forma, sin embargo, debo haberme empapado de mí
( calado hasta los huesos , digo )
Porque si no,
a qué diablos esta disciplina de engañarme los sentidos y el miedo
con la costura ansiosa de remendar buracos imposibles de piel
( porque la piel se apolilló en el tiempo de un plural que se fue al muere ).
Y bueno, bah!
Después de todo,
vengo de ser algo así como un cacho de religión nublada,
con el sol de rodillas, acribillado en la garúa del whisky.
Y no sé, qué se yo, si estoy de vuelta
o me quedé amurado y de apoliyo,
Porque.... viste qué joda con los sueños con olor a memoria ?
Te suben por la piel como una hormiga,
una hormiga ciruja que escarba en el tacho de tu vida pasada
para alzarse con los desperdicios
de algo que no pasó al frente cuando tuvo que ser
y te voltean las ganas, hermano. Te envenenan.
Y los ratones te entran a caminar tupido.
Y entonces, digo yo, me pongo un trapo ,
me fajo dos silencios y una bronca y salgo a no pensar...
...Si es que hay esquinas de piedad en la noche y para mí.
.
Mario Iaquinandi
Usabiaga - Casoni
El dúo integrado por ALEJANDRO USABIAGA en guitarra y DIEGO CASONI en clarinete, presentaron parte de su espectáculo " Los vecinos de siempre " en el quinto Recital de nuestro Salón de Arte Mario Iaquinandi, realizado el sábado 26 de septiembre de 2009 en
y Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Moreno 219. Entre los temas interpretados figuran , Asi se baila el tango ( Marvil ) , Gricel ( Mores ) Milonga sentimental ( Piana ) , y El firulete ( Mores ) entre otros, con una estupenda acogida del público que colmó, una vez más, la sala antes mencionada.
Susana Rinaldi canta
La luna no lo sabe.
Hay que avisarle que Buenos Aires se coló aquí dentro
donde hay un escenario y un silencio
esperando que los llenen de tango.
Aquí ocurre la noche
como un testigo adulto de esta convocatoria
que conjuga planetas invocados detrás de una vereda
para vivir de a mucho los minutos siguientes.
Allí, en los camarines,
tras un espejo grande y unas luces pequeñas,
hay un Homero duende y un Cátulo Castillo.
Y un misterio
que espera su momento de tocarnos a todos.
En este instante, hay un mundo olvidado allá afuera
que nos está esperando,
para que alguna vez volvamos a andar por su rutina.
Pero ahora, no existe nada más que esta presencia
que está frente a nosotros,
vertical y adueñada de todos los sentidos que flotan por la sala…
Aquí está
Esta Tana Rinaldi, longilínea y polenta.
Esta Susana, cachetada y tango,
melodrameando un tango con sus manos de pájaro poeta.
Y no hay más preocupación ni yeite que pueda seducirnos.
Susana canta un tango
y toda la verdad de Buenos Aires acusa las cuarenta.
Es como si de pronto
la ciudad se pusiera las ganas de esta mina
para justificarse así, de punta a punta,
y poder endilgarnos su magia permanente
sin dudas ni complejos.
Esta Rinaldi canta
y le viene de adentro todo lo que hay con qué,
para palmearnos con su arenga de lujo
y encendernos la piel
de esa desverguenza de muchacha
que no tiene una ley más razonable
que andar por el idioma como Dios, sobre el agua.
.
Mario Iaquinandi, Bs.Aires - 1979
